Un paseo con Cristine

Para arrancar la mañana
nada mejor que unos churros recién hechos en Casa Aranda, todo un clásico malagueño desde hace generaciones. Si prefieres algo más local y pausado,

la recova
es el lugar perfecto para desayunar pan cateto con aceite, tomate o alguna de sus mermeladas caseras, en un ambiente lleno de encanto y tradición.
el mercado de atarazanas
A pocos pasos se encuentra el Mercado de Atarazanas, una parada imprescindible para perderse entre puestos de fruta, pescado, embutidos y especias, y descubrir el auténtico pulso gastronómico de la ciudad.
A media mañana
Para hacer una pausa a media mañana, pocas experiencias son tan malagueñas como entrar en la Antigua Casa de Guardia y pedir un vino dulce directamente de la barrica, rodeado de historia y del ambiente más castizo del centro.
Comida junto al mar
Si buscas una comida junto al mar, La Pérgola, al final del Muelle Uno, ofrece excelentes arroces con vistas al Mediterráneo y al puerto de Málaga, en uno de los paseos más agradables de la ciudad.
sabor a dulce
De vuelta al centro histórico, una parada dulce siempre es bienvenida en Casa Mira, en Calle Císter, donde sus helados artesanos son ya parte de la historia de la ciudad.
Del fuego al mar
Una visita al paseo marítimo de Pedregalejo es casi obligatoria para disfrutar de unos auténticos espetos en El Caleño, uno de los chiringuitos más emblemáticos de la ciudad, donde las sardinas se asan frente al mar siguiendo la tradición malagueña.
Visita obligatoria
El Pimpi
Merece la pena perderse entre sus patios, salones y rincones llenos de recuerdos antes de terminar disfrutando de una copa de vino con vistas al Teatro Romano y la Alcazaba.


Para cenar
La Cocina de Cristine, nuestro restaurante del hotel que nace del respeto por la cocina malagueña de siempre, esa que habla de producto, tradición y raíces. Aquí reinterpretamos esos sabores con una mirada actual.

Más gastro
Si apetece un viaje gastronómico, Shushita Chinitas ofrece una propuesta divertida y contemporánea donde la cocina japonesa se fusiona con influencias internacionales, en un espacio lleno de personalidad en pleno centro de Málaga.
Y para despedir el día, pocos planes superan contemplar el atardecer sobre el puerto mientras disfrutas de un cóctel en Trocadero Casa de Botes.





